Redacción Especial
Las relaciones entre familiares cercanos han sido prohibidas por Dios desde tiempos antiguos, según las Sagradas Escrituras. La Biblia presenta esta prohibición como una medida para preservar la santidad de la familia, el orden social y el bienestar del pueblo.
Uno de los pasajes más claros se encuentra en Levítico 18, donde Dios, por medio de Moisés, establece una lista de relaciones sexuales prohibidas entre padres e hijos, hermanos, nietos, tíos, tías, nueras, cuñadas y otros familiares cercanos.
Levítico 18:6: «Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová.»
Más adelante, el mismo capítulo detalla cada uno de los vínculos familiares que no deben convertirse en relaciones íntimas.
La prohibición también es reafirmada en Levítico 20, donde se establecen sanciones para quienes desobedecieran estos mandamientos, destacando la gravedad con la que Dios consideraba estas prácticas.
En el Nuevo Testamento también se condenan este tipo de conductas. El apóstol Pablo reprendió a la iglesia de Corinto por tolerar un caso de inmoralidad sexual entre un hombre y la esposa de su padre:
1 Corintios 5:1: «De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.»
¿Cuál es el propósito de esta prohibición?
De acuerdo con la enseñanza bíblica, Dios estableció estos límites para:
Proteger la integridad y el respeto dentro de la familia.
Preservar la santidad del matrimonio.
Evitar la inmoralidad sexual.
Mantener al pueblo apartado de las prácticas paganas de las naciones vecinas.
En Levítico 18:24-30, Dios advierte que estas conductas fueron una de las razones por las cuales las naciones que habitaban Canaán fueron juzgadas.
Conclusión
La Biblia presenta la prohibición de las relaciones entre parientes cercanos como un mandato divino destinado a proteger la estructura familiar y promover una vida de santidad. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento coinciden en señalar que la sexualidad debe ejercerse dentro del matrimonio conforme a los principios establecidos por Dios.
